Mañana, primer día del año, a las 23:30, El Larguero emite su especial de gazapos radiofónicos. Una cita ineludible para reírse un rato con las barbaridades escupidas por la redacción de deportes de la Cadena SER , comentaristas varios (mención cum laude para Hipólito Rincón) y resto de periodistas de la emisora.
Sin duda, será el primer y mejor zapping de 2008.
Solo el Rincón?, pues anda que "El Recalificador".........
Pero yo prefiero escuchar los gazapos en otras emisoras, la SER que la escuche la cuñada de Domingo Ortega.
¿GRUPO PRISA? NO, GRACIAS.
Un día como otros, MIRABA la pantalla de mi televisor y VEÍA las imágenes que en ella aparecían. ESCUCHÉ a las personas que hablaban y OÍ decir a un corresponsal, después de que estuvo unos segundos presionando con el dedo el auricular en el oído: ¡No ESCUCHO nada! Seguro que este señor se confundió de término, pues hacía auténticos esfuerzos para oír, es decir, escuchaba denodadamente.
He escrito estas dos parejas de verbos por la similitud de relación entre ellos. Esto es, que MIRAR es a VER como escuchar es a OÍR. O también: Miramos para ver como escuchamos para oír. Lo que importa, pues, es ver y oír. Mirar y escuchar no son más que intenciones, mientras que ver y oír expresan el resultado de percibir.
La primera pareja de estos verbos la usamos todos correctamente. El problema está en la segunda.
Se oyen en los medios frases como estas: “Se escucha decir…; “La explosión se escuchó en toda la ciudad”; “Casi todas las cosas que se escuchan…”; “…no quiero escuchar una palabra más…”; “…lo que acabamos de escuchar…”: “… se escucha el fuego israelí…”, tomando el verbo escuchar en el sentido de oír. No se escucha lo no previsto o lo no deseado.
Oír es percibir los sonidos en tanto que escuchar es prestar atención para oír. (Existen muchas más ocasiones para utilizar oír que escuchar, pues estamos constantemente percibiendo-oyendo- sonidos). No es incorrecto oír conversaciones ajenas (Acción involuntaria), pues los sonidos, entre ellos las palabras, impregnan el aire y el oído los capta, es decir, se oyen; pero si Vd. es sorprendido escuchándolas (Acción voluntaria, intencionada), va a ser tildado de cotilla.
No es lo mismo escuchar que oír. Siendo yo pequeño, mis maestros y profesores me enseñaron que entre los cinco sentidos del cuerpo humano está el oído que utilizamos para oír (no para escuchar).
¿Alguien no me cree? Pues lea a los siguientes prestigiosos escritores, de quienes apunto algunos ejemplos.
F. Garcia Lorca: “…los paisajes que he escuchado… sonidos dulces lo que se oye… se oye el manso ruido… “ .
Miguel Delibes: “Acababa de oír una voz humana. Escuchó. La voz le llegó de nuevo…”, en El camino.
Camilo J. Cela: “… se oía decir…”. “… escucha… de una manera rara… que parece más para no dormirse que para atender”, en La colmena.
Antonio Machado: “Siendo niño oí contar…” , en Poesías completas.
Juan R. Jiménez: “… creo que no nos oye ni nos ve” en Platero. “Mensajes de deleite y ternura escucho….”. “…oí… de madrugada…, un raudal…”, en Sonetos.
Y además un buen ejemplo del periodista José Aguilar: “… si se escuchara al profesorado, se oiría un prolongado clamor… “, en Grupo Joly.
¡Claro que hay más! Y si a ellos tampoco los cree, le queda el recurso de abrir la página de la RAE, Diccionario/Diccionario panhispánico de dudas. Y si éste tampoco le resulta fiable, puede acudir a la página cvc.cervantes.es /al habla_museos_horrores, del Instituto Cervantes.
La evolución en el lenguaje es deseable cuando conduce a dar mayor precisión, claridad y posibilidad de expresión. Pero la tendencia que comento va en dirección contraria, confunde los dos verbos y los deja sin posibilidad de matizar. Por otra parte, hay numerosas personas que sólo usan, el verbo escuchar, por lo que oír corre el riesgo de desaparecer.
En un intento por evitar esta pérdida, recurro a Vdes., como los profesionales más cualificados que son, para conseguirlo, y ello por las razones siguientes:
• La palabra escrita, leída en un periódico, una revista, un libro, etc., u oída en la radio, la TV, el cine, la cátedra, la escuela, etc., constituye un paradigma indiscutible.
• Ustedes, personas de formación superior, que escriben, hablan, opinan, informan, presentan, entrevistan, debaten, enseñan, traducen, doblan películas, etc., son, para el pueblo llano, el ejemplo a imitar.
Seguro de que el buen uso y riqueza de la lengua es preocupación de todos, especialmente de quienes la utilizan en público, me he atrevido a lanzarles un desesperado ¡SOCORRO! por oír. Si ustedes no se ponen a esta tarea, podremos empezar en breve a entonar un REQUIEM por el ya casi difunto referido verbo.
Espero que esta petición no caiga en saco roto y que merezca la atención de ustedes. Muchas gracias.
Atentamente