Nunca he sido amigo de comprar novedades editoriales o libros que estén de moda. Puedo contar con los dedos de la mano las veces que he sucumbido a los encantos de un superventas cuando está en plena vorágine de éxito.
Además, siempre he desconfiado de esas obras de las que todo el mundo habla, normalmente para bien. La única explicación que se me ocurre es que detesto ser un borrego.
Por eso, cuando mis padres me regalaron para Papá Noël "La catedral del mar" desconfié un poco. De hecho, con la excusa de los exámenes tardé cinco días en empezar a leer la novela. Ahora no puedo evitar leer un par de capítulos cada día, pero sin pasarse, ya que como he dicho tengo que estudiar bastante.
Ignoro si este ejemplo me hará cambiar mi forma de pensar. Prefiero ceñirme al presente y disfrutar de una novela que, sin menoscabo de su calidad, es un mega superventas o superbestseller. Muchas veces las mayorías no se convierten en tiranías, sino en excelentes consejeras.

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